50 y crea, un colectivo amante de la literatura

Todo comenzó alrededor de una enorme mesa, envueltos por mil tarros de porcelana. Afuera, un ciprés que no lo es, nos lanzaba miradas de viejo altivo, cargado de leyendas y colmado de misterios.

Era Matilde quien nos relataba, con su voz de melocotón y de sal del puerto, las historias de las ventanas que se abren, de las luces que se encienden, de los pasos que se escuchan, de las siluetas desertadas de la morgue y de los perros que no cruzan la línea transparente, pero aterradora, que parece dividir lo real de lo imaginario.

Con muchas cosas que contar

Nos encontramos por vez primera, con la literatura como telón de fondo y la décima edición de Cosmopoética como coartada, en la vieja Facultad de Filosofía y Letras, el antiguo hospital, la propia Matilde, Andrés, Rosario, Paqui, José Luis, Pilar, Loli, Gregorio y Sonia; sumándose luego Remedios, Paco, Dolores y Encarna.

Nació así el colectivo 50ycrea, un grupo de amigos y amigas que han superado el medio siglo, a los que les une su amor por la literatura y que tienen muchas cosas que contar.

domingo, 28 de febrero de 2016

CON TU VERDADERO NOMBRE



 
 
El dorado horizonte,
súbitamente, 
como en un estruendo,                                   
despertó a una realidad no deseada: 
manto helado de libertad cautiva
sobre la tierra recién labrada.

Sobre el asfalto, un crujir de ruedas
rompió el silencio.
Negra noche usurpadora,
oprimiendo gargantas
y lanzando gritos de agonía;
sin compasión, se paseó altanera,
reclamando su irracional tributo
al dios de la tiranía.


He bajado hasta el río
a escuchar historias de esperanza,
pero no te he encontrado.
Tu voz, vieja amiga,
ya no estaba allí.
En su lugar,
un sin fin de anhelos caídos.


Ni la cantarina fuente de entonces
se atreve a pregonar tu ausencia

¡Silencio, sólo silencio!
Nada delata el lugar de tu descanso:
ni la ajada tapia,
ni la cansada encina,
ni la desolada cuneta del camino.

¡Qué verdad antojadiza e irreal! 
¡Has tornado el color de la esperanza
en rojiza enseña de angustia y agonía!
¡Dormida voz de justicia,
prisionera entre espinos y guijarros!


Llegará un amanecer,
con mis manos, apartaré 
la tierra que te aprisiona y esconde,
hasta acariciar tus huesos olvidados.

Luego, cuando descanses,
con tu verdadero nombre,
señalaré tu sitio
con un millar de primaveras abiertas

Andrés Osado

martes, 23 de febrero de 2016

Era una mañana y abril sonreía,
unos caminaban, otros a caballo,
las carrozas, ¡que bonitas!
Santo Domingo en su ermita espera,
una chiquilla grita con alegría
¡Viva la romería!
Y abril sonreía...
Llega mayo, el mes de María,
Córdoba lo recibe con alboroto y alegría,
cruces, patios y cándidas sonrisas
de los que van de blanco.
En la cata una copita y alguna cosilla más,
llegamos a la feria , ¡qué maravilla de portá!
con ritmo de sevillanas dejamos mayo atrás.
Y abril sonreía...
¡Mayo rie a carcajá! 
Lola Jaime

miércoles, 17 de febrero de 2016

LA DISTANCIA

La distancia que me aparta de ti
Es lo que me hace desdichada,
Y se oscurece todo en este mundo...
Y  aquí, sigue en mi piel el hambre de tus ojos,
Que me desnudan y me hacen vulnerable e imperfecta...
Tus sueños se mezclan con los míos en un poema
Es como si ya no me faltase nada,
Solo tiempo que nos lleve por caminos paralelos
Donde tú me puedas alcanzar en el tiempo
Y yo te esperase al otro lado,
Y me lanzase sobre tu mundo
Y me olvidase de todo en ese instante,
Y solo tú, con todos los sentidos al unísono

REME.

viernes, 12 de febrero de 2016

EL REGALO



Llovía, llevaba haciéndolo durante toda la semana no paraba ni unos minutos, la humedad y el frío de forma constante empezaban a hacer mella en casi toda la gente, todo el mundo estaba de muy mal humor, alterado, con los nervios a flor de piel; había quienes se sentían realmente exasperados con aquel mal tiempo, no sabía si sonreír o bajar directamente la mirada y seguir ignorando al resto de los mortales...
El se sentía así, lo cierto era que llevaba algunos meses dentro en una enorme depresión de la que sabía que no lograría salir...
Hacía ya dos semanas que había tomado la decisión, así que hoy se acercó hasta la agencia de viajes, recogió lo que tanto le había costado decidir durante años y en sus manos lo tenía.
Subió al coche, estaba empapado, pues no había parado de llover, no cogió el paraguas para llegar hasta la agencia, le daba lo mismo, pero la lluvia incesante le fue calando hasta los huesos... No importaba, sabía que llevaba lo que quería lo guardo a buen recaudo dentro de su cartera . 
Puso en marcha el motor.
 Antes de volver a su casa, pasó por la farmacia, necesitaba reponer la medicación que le faltaba, no le hubiera gustado olvidarse de ella precisamente ahora que ya había salido. Aprovechó, hizo algunas gestiones y finalmente llegó.
 Respiró profundamente al entrar, estaba todo caldeado y el ambiente era seco comparado con el exterior, se estaba bien... Muy bien. Quitándose las ropas húmedas, se puso cómodo y espero que llegara la hora de la cena.
Todo salió como él pensaba, la expresión de ella al abrir el sobre y ver los dos pasajes, fue maravillosa, llevaba años insistiendo en que viajaran a Egipto y los mismos llevaba el negándose, por lo que al ver el destino impreso en los billetes de avión, no supo qué decirle en ese momento.
 No importaba lo que costara, le quiso dar aquella sorpresa y haría lo que fuera para que no lo olvidase jamás.
La veía feliz, y él lo estaba por ella.
Los días en Egipto transcurrieron rápidamente, los dos disfrutaron al máximo, hacían todas las visitas posibles dentro de su itinerario e incluso saltándose el programa hicieron algunas otras que resultaron ser mejores aún. Veía la felicidad en su compañera, el lo sentía y había momentos en los que le costaba no emocionarse.
Quería detener el tiempo, odiaba mirar su reloj y ver que las horas transcurrían velozmente, que los días pasaban sin demora y que sus fuerzas comenzaban a flaquear con la misma rapidez...
Antes de salir de viaje, fue al médico, al doctor, le explicó sus intenciones y él no se negó a que él se marchase, pero tampoco le dio su aprobación. Solo se limitó a preguntarle si su compañera sabía lo de su enfermedad, el doctor insistió en saber si se lo había comunicado y tras un largo titubeo le dijo que no. Él  docto, no aprobó lo de su viaje, pero viéndole tan decidido, al final le recetó la medicación necesaria para todos esos días, con la promesa de iría a verle de inmediato en cuanto volviera.
Un par de días antes de regresar, el se sintió realmente mal. Se encerró en el servicio y no cesaba de vomitar. Su compañera le llamó insistentemente, nunca antes se había encerrado y esto hizo que ella le mirase interrogativamente cuando salió.
 - Debe ser algo que me ha sentado mal.
Volvieron del viaje, todo quedó en un recuerdo, pudo ver las fotos que habían hecho ya cuando estaba en el hospital.
Su compañera le recriminó que no le hubiera dicho nada, que no se lo hubiera contado, pero él, haciendo un alarde de valentía y reuniendo las fuerzas de las que ya no disponía, Le hacía ver y recordar lo bien que se lo habían pasado durante aquel viaje.
 Justamente eso era lo que ella estaba recordando ahora, sentada en el sofá, con el álbum de fotos delante y con lágrimas en los ojos. Hacía ya diez años que su compañero había fallecido.
- ¡Mama! ¿Vienes a cenar?
 - Era su hija de siete años.
- Sí, ahora voy.
 – Cerró el álbum y con él cerró por un tiempo sus recuerdos.
                                                                 Joselu
                                                            Enero 2016

lunes, 1 de febrero de 2016








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Cuando pasamos el umbral de la cafetería nos encontramos de nuevo en el pórtico de aquella galería tan enorme como compleja. Pero yo en realidad me fijé en los patios, en esa luz que entra ferviente y fuerte hasta dentro del edificio, como si fuera calcada de una llanura inmensa, allí se hace refractaria. Vinculante hacia las paredes, por los ventanales que la transmiten dentro. Traslucida que se recrea en el interior. El patinillo del bar sirve de terraza, donde había varios estudiantes con estampa de colegiales. Como poseyendo el lugar con su sentada junto a las mesas, atenuando con su silueta aquella terracita. Dándole vida, informando al lugar de esa vida estudiantil, neocatecumenal, simbólica, esencial, transitoria. Con el mestizaje de la juventud en el estudio, de la sobriedad con la circunstancia. Luego salimos a la Plaza Cardenal Salazar, con esa breve intención de la despedida, y juntos nos fuimos por el callejón hasta la ermita de San Bartolomé donde de nuevo admiramos el recinto, con la palmera y la claridad entrando desnuda entre sus muros. Volviendo por la calleja, el pasadizo intimo y estrecho fuimos a dar a la esquina de la Casa de Sefarad, justo en la calle Judíos. Entre pláticas y conversaciones varias, mirando cada rincón de la Judería como si fuera la primera vez que andamos por ella. Por fin llegamos a la Puerta de Almodóvar en una comitiva que se interpelaba a si misma sobre la naturaleza que les había unido, en recordatorio a los últimos escritos literarios redactados, como prueba de una existencia seglar. Limitada a una afición a escribir que nos desborda y sigue en aumento cada día que pasa. Allí bajo aquel monumento en las entrañas de la ciudad nos despedimos, con la naturalidad de quien espera volver a verse pronto. Debían ser al filo de las cinco de la tarde, mientras la villa bullía en su trasiego y comodidad de un día laboral. 
 José Fco. Villa Jiménez
Córdoba, 1 de febrero de 2016

jueves, 23 de abril de 2015

LA CIUDAD DE LOS VERSOS






CON MOTIVO DE LA CELEBRACION DE "COSMOPOETICA 2014" Y DENTRO DE LA ACTIVIDAD "LA CIUDAD DE LOS VERSOS", NUESTRO GRUPO TUVO EL HONOR DE PARTICIPAR EN ELLA, A TRAVES DE LA LECTURA DE ALGUNOS FRAGMENTOS DE NUESTROS VERSOS. POSTERIORMENTE TUVO LUGAR LA COLOCACIÓN DE UNAS PEGATINAS ADHESIVAS EN LAS QUE ESTABAN IMPRESOS UNA SELECCION DE LOS MISMOS Y QUE CITAMOS A CONTINUACIÓN:





ROSARIO GUARDEÑO GARCIA

Golondrina   
                

Golondrina de mi vida,
vuela detrás de mi
y quítame las espinas
que tantome hacen sufrir.

  
POTRO ANDALUZ 
           

Potro andaluz de gran belleza,        
elegancia, nobleza y danza,        
que dibujas arte en la plaza.     
Me gustas, caballo de pura razaI





DOLORES JAIME

LA ESCAPADA  

              I

No te he pedido la luna.
Quiero un beso,
un abrazo, un te quiero.
No la luna, no la quiero.

  
              II
Coge el teléfono.
Abre la ventana.
Deja correr el aire por tu casa.
Líbrate de ese yugo que te ata.



MATILDE CABELLO

Elegía a Córdoba  (Fragmento)

Yo recogí los últimos estertores en junio,
pretendí finalmente exhalar su suspiro
en este texto inútil de todos los veranos.

Tú no estabas entonces,
cuando tres veces dije su nombre, por si acaso, 
todavía en la esperanza de verla reanimarse.

Ya pasó la conclamatio, el llanto y las jaurías.
He lavado el cadáver con lágrimas y almizcle
y ahora tiene su sitio en el hortus.
Mañana iré a llevarle rosas
y puede que en septiembre
le regale los versos callados que presagio.



SONIA RODRIGUEZ SUAREZ

                         I
De las dieciséis columnas del este,
es la cuarta a quien yo quiero.
Sé que me espera.
Con sus pies descalzos de piedra oscura,
vestido dorado  y melena de tejas,
me acoge, silenciosa, entre sus brazos de viento.


                       II
Con la contundencia del ladrillo de barro
se van apilando, uno a uno,
los versos y los besos,
los sueños del pasado.


JOSE FRANCISCO GARCIA IGLESIAS

                      I

Errantes caminos que conducen
al Olimpo de los sentimientos,
veraces consensos,
consecuencias anunciadoras
en beatas obligaciones.


                      II
  Destila el pregón de las palabras bien dichas
y cubre el amor el don inherente,
buscando la comprensión y la querencia
como el barco busca refugio en el puerto al que llega.

  

GREGORIO RAMIREZ ARJONA


                   I

Escuchar hablar un chelo,
igual que saltar un arroyo,
que suenan a guitarra,
es oír el aleteo del alma.



                II

Quiero tenerte
y que me tengas.
Limpiar mi ardor
en la esponja suave
de tus caricias.



ANDRES OSADO GRACIA

NUBES

  Déjame entretejer nubes.
Que sólo el viento
sea el guardián de mi apariencia.
¿Acaso he de mantenerme siempre igual?


COMPROMISO
   
 ¡Entérate bien:
para pintar la mar,
igual que
Yo!


JOSE LUIS JIMENEZ MARTIN

                I
No siempre soy yo
El que esta detrás del espejo
La poesía debe ser espejo
Que muestre nuestra propia cara
                                                   Joselu  08/14

  

               II
Quiero ir con vosotros
nadie lo impide, ni lo separa
caminamos juntos
somos amigos
                          Joselu 08/14

              III
Yo prefiero la noche
tu solamente el dia
de noche sueño
de dia estoy dormido
                           Joselu 08/14






 (Nota: estas pegatinas se despegaban con facilidad, no dañaban el lugar donde se habían colocado y tenían la correspondiente autorización del Excmo. Ayuntamiento de la capital)