50 y crea, un colectivo amante de la literatura

Todo comenzó alrededor de una enorme mesa, envueltos por mil tarros de porcelana. Afuera, un ciprés que no lo es, nos lanzaba miradas de viejo altivo, cargado de leyendas y colmado de misterios.

Era Matilde quien nos relataba, con su voz de melocotón y de sal del puerto, las historias de las ventanas que se abren, de las luces que se encienden, de los pasos que se escuchan, de las siluetas desertadas de la morgue y de los perros que no cruzan la línea transparente, pero aterradora, que parece dividir lo real de lo imaginario.

Con muchas cosas que contar

Nos encontramos por vez primera, con la literatura como telón de fondo y la décima edición de Cosmopoética como coartada, en la vieja Facultad de Filosofía y Letras, el antiguo hospital, la propia Matilde, Andrés, Rosario, Paqui, José Luis, Pilar, Loli, Gregorio y Sonia; sumándose luego Remedios, Paco, Dolores y Encarna.

Nació así el colectivo 50ycrea, un grupo de amigos y amigas que han superado el medio siglo, a los que les une su amor por la literatura y que tienen muchas cosas que contar.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

LOS COLORES DEL OTOÑO EN SERON:




 Llegando la feria de Baza en el Almanzora es ya otoño. Se nota en el frescor de la tarde, con su brisa fina y quieta, como un hilo conductor de la templanza veraniega que declina; como una percepción en el medio ambiente que bulle entre las dos cordilleras. Al veintitantos de septiembre los higos de las higueras pierden el sabor propio, y maduros caen por su peso al suelo hasta dejar el árbol sin fruto. Por San Miguel es propiamente época otoñal. En las choperas de Alcóntar las setas ya han salido, y las fuentes parecen como estabilizadas en la afluencia de los acuíferos.La manga corta toca a su fin, especialmente por la mañana, cosa que el cuerpo nota hasta calar los huesos con el vientecilo gélido más común de noviembre, que abre el día de los santos con la destemplanza y la invernal temperatura que hasta marzo no cesa. El tiempo revuelto pasando el Santo de Cristo de Bacares es una inquietud constante para los agricultores, cuando ven asomar las nubes por la Sierra de Baza. La nuez, ya en el árbol, muda la piel en su madurez anunciada cuando abre la cascara. La vendimia ya en su fase final pende de un color espumoso, dulzón y dorado para cortarla en dirección al lagar. El membrillo amarillo en la rama pujante espera clarificador la nota de la recolección con una mesura ilustrativa en los campos. Los retoños del hinojo siempre fresco, como condimento para los guisos, o algunos espárragos esporádicos que nacen sobre la tierra le dan aroma y sabor a las comidas guisadas. Saludos José Francisco Garcia

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