Te
conocí hace poco tiempo, Paco, (mi Paquito, decía Matilde) pero desde ese momento parece como si ya
hubieramos sido amigos de antiguo. Es que para ti no existía el tiempo
porque consumías el instante a grandes tragos, entregabas todo lo que
llevabas dentro en veloz carrera y sin mirar atrás . Siempre la palabra
fácil, elegante, amable, sincera en tu boca. "Y no te dolían prendas", como solías decir.
Me decías que "habías tenido mucha suerte al haber conocido a Mati" Yo la tuve al conocerte también a tí y por supuesto a ella.
Ahora seguirás viviendo entre nosotros en nuestro recuerdo.
Yo, seguiré escuchando cómo suena tu voz cuando leas algo de lo que he escrito.
No te preocupes por Mati, es como esas mujeres de "El Pozo del Manzano" que se enfrentan a la vida con mandil puesto.
Hasta siempre Paco Cerezo.
Andrés Osado 20-11-2014
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