50 y crea, un colectivo amante de la literatura

Todo comenzó alrededor de una enorme mesa, envueltos por mil tarros de porcelana. Afuera, un ciprés que no lo es, nos lanzaba miradas de viejo altivo, cargado de leyendas y colmado de misterios.

Era Matilde quien nos relataba, con su voz de melocotón y de sal del puerto, las historias de las ventanas que se abren, de las luces que se encienden, de los pasos que se escuchan, de las siluetas desertadas de la morgue y de los perros que no cruzan la línea transparente, pero aterradora, que parece dividir lo real de lo imaginario.

Con muchas cosas que contar

Nos encontramos por vez primera, con la literatura como telón de fondo y la décima edición de Cosmopoética como coartada, en la vieja Facultad de Filosofía y Letras, el antiguo hospital, la propia Matilde, Andrés, Rosario, Paqui, José Luis, Pilar, Loli, Gregorio y Sonia; sumándose luego Remedios, Paco, Dolores y Encarna.

Nació así el colectivo 50ycrea, un grupo de amigos y amigas que han superado el medio siglo, a los que les une su amor por la literatura y que tienen muchas cosas que contar.

viernes, 31 de octubre de 2014

A la memoria Historica

A la memoria histórica

Llorar a mis muertos me resulta imposible
No los encuentro, no están donde me dijiste
Son cunetas vacías
Son lágrimas sin llanto
Son tristes recuerdos
¿Dónde me dijiste que estaban?
Todos me habláis de ellos
Y contáis lo sucedido con pánico y con miedo
¿Como sucedió todo, cómo y cuando lo hicieron?
¿Porque tanto odio?
¿Porque tanto miedo?
                                                 Joselu




jueves, 16 de octubre de 2014

Ha sido para mi una satisfacción, disponer de un blog donde puedo daros a conocer algunos de mis trabajos.
Gracias.
              Joselu

Quiero…

Quiero que las personas construyan una tierra solidaria y libre.
Quiero un planeta, donde los niños crezcan libres de malos pensamientos, con la certeza de que será un mundo mejor.
Quiero que haya manos que levanten a los que cayeron en las cunetas de carreteras y caminos por defender la igualdad y la libertad de las personas.
Quiero que haya respeto y tolerancia.
Quiero que todos hagamos un gran esfuerzo para conservar la naturaleza.
Quiero que haya bondad y comprensión, tan necesaria para vida cotidiana.
No quiero gobernantes traidores, mentirosos, ladrones y oportunistas,

Si todo esto se consiguiera, habría PAZ y sobrarían las religiones.
Porque todos unidos PODEMOS
                                                                                                                    joselu           26 sep. 2014

martes, 14 de octubre de 2014

Pintura y poesía de la mano

Exposición de pintura comentada con poesía, celebrada durante el mes de junio de 2014 en la Biblioteca Libre de Al- Andalus. 


Nuestro especial agradecimiento a Maria Jesús Vigueras (Directora de la Biblioteca) y Matilde Cabello, compañera y maestra en esta singladura.

lunes, 13 de octubre de 2014

El pozo del manzano

El pasado 7 de octubre se presentó en Andújar el libro "El pozo del manzano" de nuestra querida Matilde Cabello.

Un libro genial, del que no me he podido despegar desde que lo adquirí en Córdoba hace muy poquito.

http://www.andujar.es/opencms/opencms/andujar/content/cult/cutr/noticias/semana-para-las-letras-con-la-presentacion-de-las-novelas--el-pozo-del-manzano--y--rio-da-luna--_news.html
La ciudad de los versos

Nuestro colectivo estuvo presente leyendo sus poemas en la Puerta de Almodóvar, en Cosmopoética 2014.

Aquí va el enlace al programa Ideas al Sur, en el que se nos ve un poquito.

http://alacarta.canalsur.es/television/video/en-cosmopoetica-2014/2425777/263
Un primer relato...

Iniciamos este blog con el primer relato que la profesora del taller, Matilde, nos propuso, bajo un guión suyo.

De lunes a viernes le entraba la noche tras los muros del antiguo hospital. Cuando profesores y alumnos terminaban su pulular por los pasillos, Rafael empezaba su faena.

Aquella noche llovía lánguidamente. El viento mecía la copa del ciprés del patio interior. La minúscula luna no era suficiente para ver el enchinado, sí que se dejaba entrever la fuente.

A oscuras, ascendió por las escaleras secundarias, que aun no conocía del todo de memoria, hasta alcanzar el corredor de las ventanas de los nombres grabados a navaja. Cada vez que pasaba por este lugar, sentía uno de esos escalofríos que se pegan a la espalda como los hilos de una telaraña.

A solo unos pasos del aula magna, mientras se encaminaba a comprobar que todas las ventanas estuvieran cerradas, un golpe monótono, preciso y rotundo, cobraba intensidad. Como una brújula sonora, aquel ritmo lo guiaba hasta la puerta del antiguo despacho del director, ahora cuarto de los trastos, desde hacía ¿cuánto tiempo ya?


La puerta se abrió hacia dentro empujada por una corriente repentina. En la penumbra, ante la brisa fría que ocupaba la habitación, Rafael entró buscando el postigo que tan insistentemente golpeaba. Le pareció también escuchar cómo alguien correteaba por algún otro pasillo.

Sus ojos se posaron en el haz de luz plomiza que exhalaba el flexo hacia una mesa auxiliar. Sobre ella, un costurero abierto, y al mismo ritmo lento y pausado de una mecedora, una mujer daba puntadas sobre un pantalón diminuto.

Rafael, acostumbrado a las sorpresas, las desgracias y los sinsabores de la vida en el campo, donde ser valiente y hombre era casi la misma cosa,  donde las penurias hay que aprender a bebérselas de un trago, engulló otro escalofrío y se acercó, temblando. Tiritando de frío, contaría luego en el pueblo.


La mujer, al verlo, paró su labor, colocó suavemente el pantaloncito en su regazo y sin sobresalto alguno, le dijo: “Otra vez se ha vuelto a escapar ¡Cómo es ese niño! ¿Ha visto usted a mi hijo?”