50 y crea, un colectivo amante de la literatura

Todo comenzó alrededor de una enorme mesa, envueltos por mil tarros de porcelana. Afuera, un ciprés que no lo es, nos lanzaba miradas de viejo altivo, cargado de leyendas y colmado de misterios.

Era Matilde quien nos relataba, con su voz de melocotón y de sal del puerto, las historias de las ventanas que se abren, de las luces que se encienden, de los pasos que se escuchan, de las siluetas desertadas de la morgue y de los perros que no cruzan la línea transparente, pero aterradora, que parece dividir lo real de lo imaginario.

Con muchas cosas que contar

Nos encontramos por vez primera, con la literatura como telón de fondo y la décima edición de Cosmopoética como coartada, en la vieja Facultad de Filosofía y Letras, el antiguo hospital, la propia Matilde, Andrés, Rosario, Paqui, José Luis, Pilar, Loli, Gregorio y Sonia; sumándose luego Remedios, Paco, Dolores y Encarna.

Nació así el colectivo 50ycrea, un grupo de amigos y amigas que han superado el medio siglo, a los que les une su amor por la literatura y que tienen muchas cosas que contar.

jueves, 23 de abril de 2015

LA CIUDAD DE LOS VERSOS






CON MOTIVO DE LA CELEBRACION DE "COSMOPOETICA 2014" Y DENTRO DE LA ACTIVIDAD "LA CIUDAD DE LOS VERSOS", NUESTRO GRUPO TUVO EL HONOR DE PARTICIPAR EN ELLA, A TRAVES DE LA LECTURA DE ALGUNOS FRAGMENTOS DE NUESTROS VERSOS. POSTERIORMENTE TUVO LUGAR LA COLOCACIÓN DE UNAS PEGATINAS ADHESIVAS EN LAS QUE ESTABAN IMPRESOS UNA SELECCION DE LOS MISMOS Y QUE CITAMOS A CONTINUACIÓN:





ROSARIO GUARDEÑO GARCIA

Golondrina   
                

Golondrina de mi vida,
vuela detrás de mi
y quítame las espinas
que tantome hacen sufrir.

  
POTRO ANDALUZ 
           

Potro andaluz de gran belleza,        
elegancia, nobleza y danza,        
que dibujas arte en la plaza.     
Me gustas, caballo de pura razaI





DOLORES JAIME

LA ESCAPADA  

              I

No te he pedido la luna.
Quiero un beso,
un abrazo, un te quiero.
No la luna, no la quiero.

  
              II
Coge el teléfono.
Abre la ventana.
Deja correr el aire por tu casa.
Líbrate de ese yugo que te ata.



MATILDE CABELLO

Elegía a Córdoba  (Fragmento)

Yo recogí los últimos estertores en junio,
pretendí finalmente exhalar su suspiro
en este texto inútil de todos los veranos.

Tú no estabas entonces,
cuando tres veces dije su nombre, por si acaso, 
todavía en la esperanza de verla reanimarse.

Ya pasó la conclamatio, el llanto y las jaurías.
He lavado el cadáver con lágrimas y almizcle
y ahora tiene su sitio en el hortus.
Mañana iré a llevarle rosas
y puede que en septiembre
le regale los versos callados que presagio.



SONIA RODRIGUEZ SUAREZ

                         I
De las dieciséis columnas del este,
es la cuarta a quien yo quiero.
Sé que me espera.
Con sus pies descalzos de piedra oscura,
vestido dorado  y melena de tejas,
me acoge, silenciosa, entre sus brazos de viento.


                       II
Con la contundencia del ladrillo de barro
se van apilando, uno a uno,
los versos y los besos,
los sueños del pasado.


JOSE FRANCISCO GARCIA IGLESIAS

                      I

Errantes caminos que conducen
al Olimpo de los sentimientos,
veraces consensos,
consecuencias anunciadoras
en beatas obligaciones.


                      II
  Destila el pregón de las palabras bien dichas
y cubre el amor el don inherente,
buscando la comprensión y la querencia
como el barco busca refugio en el puerto al que llega.

  

GREGORIO RAMIREZ ARJONA


                   I

Escuchar hablar un chelo,
igual que saltar un arroyo,
que suenan a guitarra,
es oír el aleteo del alma.



                II

Quiero tenerte
y que me tengas.
Limpiar mi ardor
en la esponja suave
de tus caricias.



ANDRES OSADO GRACIA

NUBES

  Déjame entretejer nubes.
Que sólo el viento
sea el guardián de mi apariencia.
¿Acaso he de mantenerme siempre igual?


COMPROMISO
   
 ¡Entérate bien:
para pintar la mar,
igual que
Yo!


JOSE LUIS JIMENEZ MARTIN

                I
No siempre soy yo
El que esta detrás del espejo
La poesía debe ser espejo
Que muestre nuestra propia cara
                                                   Joselu  08/14

  

               II
Quiero ir con vosotros
nadie lo impide, ni lo separa
caminamos juntos
somos amigos
                          Joselu 08/14

              III
Yo prefiero la noche
tu solamente el dia
de noche sueño
de dia estoy dormido
                           Joselu 08/14






 (Nota: estas pegatinas se despegaban con facilidad, no dañaban el lugar donde se habían colocado y tenían la correspondiente autorización del Excmo. Ayuntamiento de la capital)

lunes, 20 de abril de 2015



ENTREGA DEL SEGUNDO PREMIO DE RELATO, ORGANIZADO POR "JORNADAS PARA LA IGUALDAD" DEL EXCMO AYUNTAMIENTO DE CORDOBA
ENHORABUENA  A NUESTRA COMPAÑERA LOLI JAIME


EL REGALO


“¡En pie! “-dijeron en la sala.
 -“Visto para sentencia”. -el juez lo declaró culpable:  cumpliría cadena perpetua.
Juan agachó su cabeza y murmuro: así debía ser.
Él reconoció su crimen,  tan cruel y sin justificación.
En el pueblo nadie daba crédito a lo sucedido. Juan y Mari eran un matrimonio normal. “Se les veían con sus hijos felices” decían las vecinas al conocer  los hechos.
Juan se ganó el respeto de los presos y funcionarios a lo largo de 20 años; los que llevaba preso. Siempre cabizbajo. Correcto cumplía su condena.
-Hoy tienes visita - Le comenta el funcionario de turno.
-Si, -dice Juan.
Siempre que tocaba había fotógrafos y cámaras de televisión en la puerta. Su caso, a pesar de los años transcurridos, era de interés público. Un ilustre psiquiatra lo estaba estudiando.
Juan se negaba  a que le digeran que fue un ataque de locura. Sabía que no fue así y le comentaba al doctor que no estaba loco y que le gustaba matar;  por eso tenía que estar cumpliendo condena, si no volvería a hacerlo.
Carlos, periodista, le pidió una entrevista para su cadena de televisión. Él se la concedió pero pidió  que esté el doctor estuviera  presente.
Juan empieza a hablar:
-Tenía trece años. Ahí empezó todo, con aquel maldito regalo que me hizo mi padre: la escopeta. Él era cazador y me hacia acompañarlo al campo. Yo no quería, y de ahí vino esa rabia contra mis padres.
-¿Tus padres? -pregunta Carlos.
-Si, él me obligaba y ella lo consentía.
Se hizo un silencio y luego continuó:.
-A los dieciséis años yo era violento, terrible, malo. Las escopetas me fascinaban. Tuve varias y cazaba de todo. Mataba por matar: palomos, gallinas, gatos, perros, lo mismo me daba. Me sentía satisfecho. Recuerdo que estuve a punto de matar a mi primo menor:  tenía un camaleón y yo lo quería, y como no me lo dio, se lo maté, y a punto estuve de hacer lo mismo con él, si no llega a aparecer mi tío. Ese día me llevé una buena paliza.
-¿Qué pasó con su hermana? - pregunta Carlos.
Maria tenía retraso mental y le daban ataques de epilepsia. Yo no la soportaba. Todas las atenciones eran para ella. Un día le hice la zancadilla y cayó por las escaleras. Yo me reía y el día que se la encontraron ahogada en la piscina, me alegré. Mi madre siempre dudó de mí en su muerte. Mi madre, sufrió mucho, aquellos años por mi culpa. Mientras ella más sufría yo mas rebelde me ponía.
No comprendía que tenía que estar todo apunto y exacto para mi padre, si no se exaltaba, rabiaba y nos amenazaba. Tenía que hacerse lo que él decía. Las pobres madres tienen que hacerlo todo. La primera que se levantaba, y era la última en acostarse.
Se llegó a decir que yo le había cogido manía a mi madre, y a sí fue. No soportaba que fuese tan sumisa y que no se enfrentase a mi padre, ni para defender a mí hermana Cari, cuando él abusaba de ella.
A pesar de los años, a Juan se le escapaban unas lágrimas.
-Luego, -continuó, ya a mis veinte años, no podía yo comprender todo lo que pasaba en mí. Mis arranques de mal genio. No consentía un “no” por respuesta: aún no comprendo por que sentía ese placer por matar,  si yo no quería hacer daño a nadie.
-¿Qué cambiaría? - le pregunta Carlos:
Juan,  le mira fijamente a los ojos,  y muy triste, responde:
-¡El regalo... hubiera preferido, un libro, por la escopeta! Quizás mi vida sería otra.


                                                                 LOLI JAIME.